martes, 18 de julio de 2017

Zodiac de Romina Russell

★★✩ Bueno, saga nueva. Me estoy forzando a hacer esta reseña antes de acabar el segundo libro (Wandering Star// Estrella Errante) que ahora mismo tengo a la mitad porque siento que parte de mis opiniones se están empezando a entremezclar entre un volumen y el otro y quiero que esta reseña se centre lo máximo posible en el libro uno (Nota del futuro: he acabado el libro antes que la reseña, ups). Para más inri, el café que nos tomamos con la autora en Madrid hace el mes pasado no ayuda porque me pareció muy chachi pistachi ella pero como empiece a hacer reseñas de autores en vez de libros, por mucho que a veces me ponga a elogiar a Gaiman, más de uno vendría a la puerta de casa a meterme de leches rápidamente y con razón. Pero al lío que se me va la noche. 



Zodiac es un libro de ciencia-ficción (en principio) que forma parte de una saga de cuatro volúmenes con todo lo que ello conlleva. El primer libro es planteamiento de universo, personajes y conflicto. Eso es algo que en los comienzos de sagas siempre tiene que ganarle a la trama porque si no antes o después te tiene que meter un chorrón de exposición y medio y a narices te corta el flujo narrativo de una forma hiper abrupta. No quiero decir que no me gusta ver exposición en los mediados o finales de sagas, pero sí que tiene que estar altamente concentrado al principio porque como te plantees dosificarlo de forma igualitaria se te va a ir de las manos. El mundo va evolucionando lo quiera el autor o no con los borradores y van a surgir cosas nuevas que va a querer meter. Si a esas cosas nuevas le añades la exposición que le 'toca' al libro número 4 porque no lo has querido explicar antes para no agobiar, el desenlace te va a quedar, o aguado, o vas a hacer que falten datos y matices en tu universo que si los has creado es porque querías que estuviesen ahí (algo que le pasa a Brent Weeks en su saga de Lightbringer  en que iban a ser tres libros y al final son cinco y el tercero es casi todo exposición, aunque ya me meteré en detalle con esa saga en otro momento).Y acabo de montarme este tocho post para decir que la trama no es lo que más ha condicionado mi nota (aunque algo obviamente ha influido) sino que en lo que me centro en un inicio de saga es en personajes y universo. 




Y como el universo debería de condicionar a los personajes cuando está bien montado el tinglado (y en este caso es así) voy a empezar por ahí. El concepto de trece doce casas zodiacales me parece original-ish. No es nada que se salga de lo que nos trae Harry Potter, o ugh, Divergente, o cualquier otro sistema en el que el lector pueda clasificarse a si mismo en el mundo y crear una sensación de inmersión extra. Pero el enfoque sí que es nuevo y no es un adorno que se pone por encima a un sistema X, es la base de todo el universo. Literalmente de todo. Desde lo más básico y típico tópico como la sociología o filosofía del pueblo hasta el maldito teléfono que usan o incluso la fisonomía de la gente. Entonces toma algo que a nosotros se nos intenta vender normalmente como ideas vagas como: "Ah, como eres Tauro probablemente eres bla, ble, bli..." le da solidez. Eres lo que eres. Si te quieres quejar es como si uno de nosotros se queja de haber nacido en Torreznillo del Arroyo, Castilla la Perdida, en vez de en cualquier punto de Galicia. Lo dicho; fresco, pero con reservas.



A lo largo del libro no pasa por planetas de todas las casas (en teoría acaba pasando por todas pero a lo largo de la saga) pero sí que se ve que pretende que sean únicos y se diferencien en todo lo posible. Es cierto que explica medios de transporte, a veces sistemas monetarios (poco), o cultura de cada uno de los planetas a los que se va. No es forzado porque la protagonista es la que hace el viaje y es extraño tanto para ella como para nosotros así con la excusa de que se lo tienen que explicar a ella pues nosotros estamos ahí y nos enteramos. Pero, y aquí viene el mayor pero de trasfondo que tengo con el libro, son explicaciones muy superficiales. Nos enseña mundos únicos en los que intenta diferenciarlos tanto del nuestro como de los otros sistemas del Zodíaco y nos da la base solo. Le abre camino a la historia para que sea fluída y a cambio recorta en explicaciones. ¡Pero esto es un libro de Ciencia Ficción (más o menos)! La explicación es la base. Es la que define el género. Aún no sé qué tecnología usan para el viaje entre planetas, ni cómo compaginan los horarios entre ellos, ni el sistema económico de Cáncer por ejemplo, o cuántos ciclos de regeneración puede pagar en Géminis un ciudadano medio del mundo de clase alta y si pueden pasar los ciudadanos de uno a otro en algún punto si consiguen ascender en la escala social, o hasta dónde llega la humanidad de los androides y en qué punto se empezaron a crear y si... Es cierto que es un libro que clasifican como Young Adult y estoy pidiendo una profundidad que a lo mejor no le interesa a la mayoría de los lectores potenciales y sea solo yo. Pero lo que me encanta de la Ciencia Ficción es que el autor me tiene que explicar el mundo en el que crea. El salto de fé que hago tiene que ser mil veces menor que en Fantasía donde yo firmo un acuerdo tácito en el que la autora me va a pedir en varios puntos que me calle la boca cuando saque la carta de "Es magia, acéptalo y seguimos. ¿Que cómo funciona X? ¡Magia! ¡Magia, magia, magia!". No pido que me lo tenga que creer, pero quiero un nivel de inmersión más sólido y con menos saltos de fé. Muchas de las cosas que no explican las tengo más o menos encuadradas con una segunda lectura del primero y lo que llevo del segundo, pero no tendría que pararme a inventarme yo información base. Si me paro y me pongo a especular quiero que sea por la trama, o los personajes. Que el universo se me regale y yo tenga que trabajar en esta historia en concreto si lo que quiero es intentar adivinar el final o buscar los giros que pueden venir. Esto acentúa más el miedo de que la historia tenga aún más peso hacia el final de la saga y no haya espacio físico para que me explique todo lo que me gustaría.



Tengo un último punto sobre el universo y no quiero sonar negativo así que si suena como queja soy yo, es decir, no me ha disgustado, pero es relevante. Muchas veces he apostillado que el género de la saga es Ciencia Ficción con reservas. Todo lo que voy a decir se ve en las primeras 35 páginas así que no lo voy a considerar spoiler, además de que viene en la solapa (aunque siempre recomiendo que no se lean las solapas). En este universo hay gente que puede ver el futuro. ¿Cómo? Pues depende. Hay diferentes formas de hacerlo, pero todas dependen de un concepto que es la Psynergy. Una especie de energía completamente que hay en el universo y que le permite a la gente hacer... cosas. Este es el salto de fé último que hace que me descoloque un poco la categoría de Ciencia Ficción porque parece más un recurso de Fantasía. Es algo metafísico que directamente no se nos puede explicar a los lectores a partir de la ciencia. Simplemente es parte del universo. No me molesta, es más, me encanta, soy fan de que los PJs tengan habilidades extra y en esta historia creo que da un juego tremendo pero me obliga a definir la saga como un híbrido inter-género. Repito, no es una pega, a mi me mola. Pero. 


Quería meterme más en profundidad con los personajes pero esto me está quedando eterno y no quiero recortar de otras partes de la reseña así que... supongo que lo bueno, si breve, dos veces bueno. Los personajes están bien caracterizados. No hay ninguno al que le quiera tirar un zapato a la cabeza pero no lo haga porque es tan bidimensional que simplemente pasaría a través. Sí que es cierto que me gustaría que algunos tuvieran más 'tiempo de pantalla' porque me parece que la evolución, aunque lógica, mete saltos que no ves al estar tan condicionado por lo que Rho vive, pero bueno (más Mathias me hubiese gustado). Solo que hay un triángulo amoroso. Yep. No es el centro de interminables capítulos, yo lo clasificaría como subtrama C, D o incluso E, pero está ahí. Es un recurso que a mí ya me quema un poco. No voy a decir mucho más porque hay un porcentaje bastante alto de lectores que buscan libros con triángulos, pentágonos o hexágonos amorosos como busco yo otras cosas, así que es lo que hay. Está ahí. No es para mí. Aunque puntos extra infinitos porque no sea el centro de nada. Es decir, Rho tendrá los temas que tenga de amoríos pero al final del día su aventura es su historia y ahí no entra nadie. El deber es lo primero y es una protagonista que compartimentaliza su vida de forma que cuando tiene 'mal del amores' no se va a ir el universo al garete. Nop. Le da a sus problemas sentimentales cita para dentro de tres jueves porque, sintiéndolo mucho, hay mucho por hacer y más importante que ella y sus temas por mucha adolescente que sea. En serio, eso es algo que hace que aplauda. 



Y no voy a decir casi nada de la trama en esta reseña porque como voy a hacer las de toda la saga ya daré mi opinión cuando esté todo un poco más avanzado. Como nota, me hubiese gustado un poco más de desarrollo en los últimos diez capítulos. Siento que han pasado muchas cosas muy rápido y que me hubiesen sido de interés (Nota del futuro: Algunas se explican en Wandering Star tirando hacia el final). 


En resumen, un libro que se disfruta en mayor o menor medida en función de cuántas de las etiquetas que le pongo te vayan gustando. Si te gusta la Ciencia Ficción a secas no te va a gustar tanto como si lo que te va es Ciencia Ficción y Romántica y muchísimo menos que si lo que te encanta es la YA, Romántica de Fantasía y estás deseando hacer tus pinitos en la Ciencia Ficción. Pero como todos supongo.
Ahora voy a ver si después de la mitad de la saga me siguen dando datos, porque bien sabe Helios, eso es lo que me da la vida al fin y al cabo. 

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